Vidas Cristianas : Historias y Biografías de la Vida de Santas y Santos de la Iglesia Católica
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12 de enero: San Arcadio de Mauritania

San Arcadio de Mauritania La Iglesia celebra el nacimiento al cielo de San Arcadio, quien fue martirizado en la persecución del emperador Diocleciano en el año 304, en Mauritania (hoy Argelia), al norte de África.

Arcadio, eminente ciudadano, al darse cuenta de todo esto, se ocultó en las montañas para no comprometer a su familia al negarse a adorar ídolos. En su retiro, Arcadio oraba, ayunaba y, cuando podía, ayudaba a sus hermanos cristianos. Pero por su condición distinguida en la población, su ausencia no pudo pasar mucho tiempo inadvertida. La policía llegó a su casa y se llevó a uno de sus familiares como rehén, amenazando que si Arcadio no aparecía, moriría su familiar.

Cuando Arcadio se enteró de esto, regresó de su retiro en la montaña y se presentó ante el tribunal pidiendo que lo apresaran a él pero que dejaran libre a su familiar. Los dichos y hechos durante el martirio de Arcadio quedaron asentados en las actas del tribunal de Mauritania.

El juez le prometió la libertad para él y para su pariente si adoraba ídolos y les quemaba incienso. Arcadio respondió: "Yo sólo adoro al Dios Único del cielo y a su Hijo Jesucristo". Su pariente fue puesto en libertad, pero él fue a la prisión.

Los jueces dispusieron convencerlo a base de amenazas y le dijeron que si no dejaba de ser cristiano lo despedazarían cortándole manos y pies, pedazo por pedazo. Arcadio respondió: "Pueden inventar todos los tormentos que quieran contra mí. Pero estén seguros de que nadie ni nada me apartará del amor de Jesucristo. Espero no traicionar nunca mi fe. Es tan alto el premio que espero en el cielo, que los tormentos de la tierra me parecen pocos con tal de conseguirlo".

Le presentaron entonces ante sus ojos todos los instrumentos con los cuales acostumbraban torturar a los cristianos para que renunciaran a su religión: garfios de hierro afilados, látigos con puntas de plomo, carbones encendidos, etc., etc. Pero nuestro mártir no se dejó asustar y continuó diciendo que prefería morir antes que ser infiel a la religión de Cristo.

Entonces el tribunal decreta que sea despedazado a cuchilladas, primero los brazos, pedazo por pedazo, y luego los pies. Así lo hacen. Arcadio siente que su cuerpo se estremece de dolor, pero al mismo tiempo recibe en su alma una fuerza tal del Espíritu Santo que lo mueve a ofrecer cada miembro cortado a Dios entonando himnos de adoración y acción de gracias. Los que están allí presentes se estremecen ante tan enorme valentía.

Cuando le presentan ante sus ojos todos los pedazos de manos y de pies que le habían quitado a cuchilladas, exclama: "Dichoso cuerpo mío que ha podido ofrecer este sacrificio a mi Señor Jesucristo". Y dirigiéndose a los presentes les dice: "Los sufrimientos de esta vida no son comparables con la gloria que nos espera en el cielo. Renuncien a hacer sacrificios a los ídolos. Sólo hay un Dios verdadero: nuestro Dios que está en el cielo. Y un sólo Señor: Jesucristo, Nuestro Redentor".

Y quedó suavemente dormido, muerto como mártir de Cristo. Los paganos se quedaron maravillados de tanto valor, y los cristianos recogieron su cadáver y empezaron a honrarlo como a un gran santo.

Oración

Señor Dios Omnipotente: te pedimos el favor de poder exclamar como tu mártir San Arcadio: "Primero lograrán sacar de mi cuerpo el corazón, que sacar de mi alma el amor hacia Jesucristo". Haz que la esperanza del premio que nos espera en el cielo nos lleve a resistir con valentía contra los enemigos de nuestra alma. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
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