Vidas Cristianas : Historias y Biografías de la Vida de Santas y Santos de la Iglesia Católica
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19 de enero: San Germánico, Mártir

San Germánico, Mártir La Iglesia conmemora a San Germánico, Mártir, quien fue un joven arrestado y martirizado por su fe en Esmirna, en el año 155, durante el reinado del emperador Antonino Pío. Cuando Germánico permaneció de pie en la arena, cara a cara con la bestia, el procónsul romano le rogó que, en vista de su juventud, negase su fe para obtener el perdón. Pero el joven no apostató, y voluntariamente abrazó el martirio.

Germánico vivió en el siglo II, fue discípulo de San Policarpo, el obispo de Esmirna, en la provincia romana de Asia (hoy Turquía), quien a su vez lo fue del Apóstol San Juan. Casi todo lo que sabemos de Germánico procede de lo que nos dice la carta a los cristianos de Esmirna sobre la persecución en la que fue hecho prisionero San Policarpo: "Pero demos gracias a Dios, porque Germánico triunfó de sus enemigos".

En efecto, el muy noble joven alentó el valor de los otros con su constancia, e hizo frente a las fieras, en forma admirable. Como el procónsul tratase de salvarle, rogándole que se apiadara de su propia juventud, Germánico expresó su deseo de verse libre de la compañía de hombres tan descarriados.

Estando frente a las fieras, él mismo las provocó valientemente para que le atacaran. Al ver la multitud pagana el maravilloso valor de los cristianos, amados del Señor y temerosos del Dios verdadero, empezó a gritar furiosa: "¡Mueran los enemigos de los dioses! ¡Traed a Policarpo!".

Este relato procede de documentos que gozan de plena confianza sobre la Iglesia primitiva. Eusebio, obispo e historiador de Cesarea que vivió en el siglo III, cita este pasaje en su "Historia Eclesiástica", y el texto completo nos ha llegado por una fuente independiente.

Hay que notar que San Germánico, al provocar contra sí a las fieras para librarse cuanto antes de la vileza de incrédulos violentos para gozar en el Cielo de la compañía de Dios y de Sus santos, hizo realmente el gesto que el Padre Apostólico San Ignacio de Antioquía, se proponía hacer, según lo indica en su carta a los cristianos de Roma (ad Rom. 5).

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que al premiar a los santos nos ofreces una prueba de tu gran amor hacia los hombres, te pedimos que la intercesión y el ejemplo de San Germánico nos sirva siempre de ayuda para seguir más fielmente a Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
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